El magnate arrastró a los votantes en masa en Nevada, marcados por la ira y la insatisfacción del espectro político tradicional en Washington

En uno de sus cotos privados de caza, Donald Trump volvió a sacar pecho. Con su tradicional arrogancia, el neoyorquino confirmó su victoria en una noche donde no hubo margen de duda, la perfecta rampa de lanzamiento hacia el ‘supermartes’ electoral que le puede dar la nominación de su partido, el republicano, a la Casa Blanca. Las Vegas y el resto de Nevada le regalaron una de las jornadas más importantes de su carrera política.

Pero más que una victoria predecible desde hace días de acuerdo a las encuestas, sorprende la contundencia y la rabia con la que acudieron sus miles de seguidores a las urnas. Creen en el empresario y celebridad televisiva ciegamente para acabar con las vacas sagradas de Washington, un hombre que no es un político tradicional y que puede entender las necesidades de una clase media en pleno proceso de destrucción. Para el 70 por ciento de sus simpatizantes, fue el principal motivo para darle su apoyo.

En Nevada, la crisis inmobiliaria de 2008 golpeó con especial virulencia, y de ahí la ira, la otra razón fundamental esgrimida por el 49 por ciento de los votantes a la hora de decantarse por Trump. Después está la cuestión financiera, que al final suele ser lo único que importa. Tres de cada diez republicanos consultados confirmaron que confían en Trump para revertir la situación económica del país, y el 25 por ciento se mostraron preocupados por el exceso de gasto de la administración del presidente Barack Obama.

También salió a la palestra el asunto de la inmigración y el terrorismo. Ambos temas preocupan a una quinta parte del electorado conservador, con Trump como la mejor opción tras sus planes de deportaciones masivas y muros de lado a lado de la frontera con México.

Sintomático resulta el hecho de que del total de votantes, solo el 8 por ciento se identificó como latino, el 2 por ciento como asiático y el 1 por ciento como negro. El resto, electores de raza blanca volcados con la causa de Trump.

Aún así, ni Marco Rubio ni Ted Cruz, ambos de origen cubano, lograron convencer a los votantes latinos. Trump también fue la opción mayoritaria de manera incontestable pese a sus palabras de rechazo a los inmigrantes. Hay que recordar que tildó a los inmigrantes mexicanos de criminales y violadores el pasado verano.

El millonario no solo fue capaz de convencer a los republicanos hispanos, sino que logró que los votantes acudieran en masa para participar en estas primarias. A una hora y media del cierre de algunos caucus, todavía había una enorme cola para votar en varias partes del estado. No faltaron los que se presentaron con unas latas de cerveza para celebrar a lo grande lo que estaba por venir, recordando al mundo que Las Vegas será siempre Las Vegas. EC 

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