Jim Carrey y Jeff Daniels han vuelto con “Dumb & Dumber to”, la secuela de una cinta histórica 20 años después, con el mismo humor absurdo que triunfó entonces

La nostalgia también puede ser un factor determinante a la hora de hacer taquilla y de arrastrar a la gente al cine, y en este caso, con la segunda parte de “Dumb & Dumber”, de eso habrá en grandes cantidades.

Jim Carrey y Jeff Daniels volverán a ser una de las parejas más disparatadas de la historia del cine, 20 años después de su última aventura y ya con los rasgos de dos hombres maduros encima. Claro que el nivel de estupidez se seguirá manteniendo, para regocijo de los espectadores que convirtieron la primera en todo un clásico en Estados Unidos.

En este caso, Lloyd Christmas (Carrey) y Harry Dunne (Daniels) se embarcan en otra travesía en busca de la hija de Lloyd. Mientras Lloyd se vuelve a enamorar, esta vez de la hija de Harry, lo que crea un conflicto perfecto para que los guionistas se hayan explayado con situaciones cómicas de todo tipo.

Los responsables han sido, una vez más, los hermanos Farrelly, Bobby y Peter, que ya se hicieron cargo de la primera parte. “Retomamos la historia 20 años después. Explicamos lo que han hecho durante 17 ó 18 años y de ahí arrancamos con un montón de risas”.

A pesar del tirón aparente de semejante proyecto, tardó bastante tiempo en concretarse por la dificultad de poner de acuerdo a las partes. Especialmente con su protagonista, un Carrey que abandonó temporalmente la secuela por la falta de entusiasmo de Warner Brothers con la idea.

Por otra parte, Daniels dijo que se negaba a hacer la película si Carrey no estaba en ella, por lo que al final tardaron tiempo en llegar a un acuerdo, con otros estudios involucrados ante la falta de interés por parte de Warner.

Para el actor de Athens, Georgia, ha sido un recorrido sorprendentemente divertido, después de haber logrado un Emmy por su trabajo en la serie “The Newsroom”, una vuelta al drama y a la arena televisiva como parte de la era dorada que vive la pequeña pantalla en Estados Unidos. EC

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