La entrada en vigor de una ley para portar pistolas en centros universitarios ha despertado protestas y renuncias en varias partes del estado

En Texas, las múltiples matanzas que han sacudido el país en los últimos años se interpretan de otra forma, como la señal inequívoca de que es mejor estar armados para cuando surja un nuevo tiroteo, que optar por el desarme y la vía pacífica que clama la mentalidad más liberal de la ecuación. Por eso, a partir de agosto será legal portar armas en los campus universitarios de todo el estado, sin que los centros puedan hacer nada para impedirlo.

Es una medida muy controvertida que se discutió el año pasada en la Cámara Baja texana y que permite a aquellos con licencia el portar armas en una cartuchera de forma libre y abierta. El acuerdo, aprobado por la mayoría republicana en el Congreso, no excluye a los campus universitarios, que en otros estados donde es legal la tenencia de armas, sí tienen el poder de vetar su presencia en los centros educativos.

La inminente entrada en vigor de la ley ha provocado manifestaciones estudiantiles, como las que se han vivido en Austin, una de las ciudades más liberales del estado, ante el temor de que la presencia de armas desemboque en nuevas matanzas indiscriminadas. Ya se han producido incluso dos renuncias por parte de profesores en la Universidad de Texas de esa localidad.

Uno de ellos, Daniel Hamermesh, aseguraba al diario Los Angeles Times que no quiere ser víctima de un “estudiante contrariado que pierda el control con un arma, la saque y mate al instructor”, por lo que se quedará ejerciendo su profesión en Londres. “Con 500 estudiantes en mi clase, no me parece una opción imposible”.

El bando demócrata del debate cree que esta decisión del ala conservadora hará más peligrosos los centros del estado y mucho más complicado el atraer alumnos hacia un ambiente donde las pistolas sean permitidas a plena luz del día. Se creará una atmósfera de miedo, aseguran.

Eso en en un estado que solo el año pasado experimentó 21 matanzas por tiroteos donde fallecieron o resultaron heridas cuatro o más personas. En ninguno de los casos, la presencia de personas portando armas en defensa propia pudieron evitar la tragedia. EC

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