El equipo de los Leones Negros de la U. de G. no mejora y necesitará casi un milagro para salvarse del descenso

El equipo de los Leones Negros se cae a pedazos. Después de un año de ganar la final del ascenso a los Tecos de la UAG, los melenudos se las han visto negras para ser un cuadro competitivo de primera división.

De aquel equipo que tuvo grandes destellos a finales de los setentas, con su colorida vestimenta, con su comando brasileño en la cancha y con el apoyo de la prestigiosa Universidad de Guadalajara, hoy se ve diluido, desdibujado, sin brújula y sin ideas. Los números son implacables. Solo una victoria, un empate y cinco derrotas.

Los otros involucrados en la quema están cobrando réditos, dejando a los Leones Negros solos en el fondo de la tabla de cocientes. Chivas ha sumado a trompicones. Puebla ha conseguido puntos importantes. Veracruz se reforzó con inteligencia y siguen en los primeros lugares del certamen.

La peor para el equipo multicolor es que en sus próximos partidos se las verá contra los camoteros y los escualos. Duelos a muerte donde los de Guadalajara están en franca desventaja. Se habla de darle las gracias al técnico Luis Alfonso Sosa, el que los llevó a primera, pero no serviría de nada.

Suena feo decirlo, pero como están las cosas y cuando el equipo condenado es el que acaba de subir, la pérdida no es tan dolorosa, excepto para los aficionados de hueso colorado y, por supuesto, para la propia institución. Para el resto, ya vendrá otro.

Leones Negros fue importante. No fue grande. Tuvo su momento álgido. Pero eso fue hace más de 30 años. Muchos otros estuvo desaparecido. Todo esto colaboró para que cayera en el olvido. Por eso, si le toca descender, el impacto será mínimo. Duele, lastima, pero así es la realidad.

Antes se habló de casi un milagro y dicen que los milagros existen. Mientras quede un hálito de vida, hay esperanza. Son las dos caras de la moneda, una moneda que está en el aire y que parece que está “marcada” para que caiga del lado negativo. Pero después de todo, existe una remota posibilidad de salvación. ¿A usted le importa? EC

Compartir

Más artículos de interes