El hermano del astro brasileño aseguró que “Dinho” dejará al equipo de Querétaro para buscar nuevos aires

Sobre aviso no hay engaño. Ronaldinho prepara maletas. Su hermano y representante Roberto de Assis así lo dijo. Apenas termine la temporada en México en dos semanas y adiós. Dicen que ya tienen pláticas con el Vasco da Gama para regresar a su tierra natal. Allá sí hay fiesta segura. Rumba. Samba. Playa. Garotas. Los placeres de la vida para un astro que dejó de serlo. Pero también se rumora que lo pretenden en la liga estadounidense, ávida por tener a grandes nombres internacionales para darle más brillo a su torneo.

De la magia de “Ronnie” quedan destellos. Ya no corre pero con el Querétaro fue el mejor pasador. Llegó con reflectores. La gente de las tribunas pagó para ver al ídolo, aunque se conformó con unas cuantas pinceladas y su sonrisa. Las ausencias, las llegadas tarde a los entrenamientos, sus 35 años y su falta de condición física lo condenaron a participar solamente en pasajes de los partidos.

Se está convirtiendo en un trotamundos. Allí donde alcance a llegar un poco de su resplandor llega para facturar y seguir de fiesta. Las directivas que le solicitan la firma piensan más en lo que les aporte económicamente en entradas, en camisetas, en publicidad. En este caso el fútbol queda en segundo plano.

La directiva de los Gallos Blancos niega los rumores de la salida del brasileño. Tiene contrato, dicen, y si quiere salir tendría que pagar una cláusula de rescisión de más de cinco millones de dólares.
Mientras esto se resuelve, el futbolista no ha dicho “esta boca es mía”. Pero si le están tirando el anzuelo desde Brasil o desde la MLS donde suenan equipos como el Galaxy de Los Angeles y el Orlando City, parece que tiene sus días contados en el gallinero queretano.

No, ya no es el mismo. El tiempo y la pachanga le han pasado factura. Solo falta que se dé cuenta y no eche a perder el talento que todavía le queda. Tiene por delante un retiro digno y un lugar entre los inmortales del fútbol por su virtuosismo, por su gambeta, por sus goles y por su eterna sonrisa. EC

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