La Selección de México lleva a sus mejores hombres para su choque eliminatorio ante Estados Unidos

Se acabaron los experimentos en la Selección Mexicana. Juan Carlos Osorio sabe que contra Estados Unidos y Panamá no debe haber margen de error. Cualquier falla sería catastrófica por donde se le vea.

Los antecedentes ante el equipo de Klinsmann son gélidos, como el clima que les espera en el Mapfre Stadium este viernes 11 de noviembre. Además de los puntos está en juego el prestigio y el amor propio. Son 15 años de malaria en ese reducto donde la afición mexicana es minoría y donde el repudio deportivo contra los aztecas se palpa de tan denso.

Las únicas sorpresas en la convocatoria son el regreso de Carlos Vela, la ratificación de Giovani dos Santos y el llamado de Marco Fabián. El resto es de todos conocido y parece que lo mejor es que los “europeos” están pasando por buen momento.

El plan del estratega colombiano es evitar a toda costa las faltas cerca del área mexicana, porque por ahí es donde más hacen daño los ‘grandotes’ de Estados Unidos. Pero no hay que cuidarse únicamente de su potencia por los aires, también tienen gente veloz por los costados y un centro del campo que toca muy bien el balón a ras del pasto. En cuanto a puntos flacos los locales echarán de menos a su bastión en la defensa, Geoff Cameron –baja por lesión–, aunque el tuzo Omar González tiene los blasones para tomar ese puesto. Adelante tampoco estarán Clint Dempsey ni Germaine Johnson, dos ausencias que serán cubiertas por Jozy Altidore y otro entre Julian Green, Bobby Wood o Wondolowski.

El aficionado mexicano espera con escepticismo este partido. No es para menos, jugando en esa cancha han sido puras desgracias. Encima todavía está fresca la paliza contra Chile en la Copa América y porque después de aquello, el equipo no ha convencido en sus posteriores confrontaciones. Pero también está ese anhelo reprimido de ganarle al enemigo del norte y recobrar un poco del prestigio perdido… aunque días más tarde librarán otra guerra, contra Panamá, donde la cosa estará igual de peligrosa contra un rival que se la tiene jurada a los mexicanos. EC 

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