Mientras unos celebran su pase a la fiesta grande, otros lamentan una temporada para el olvido

Qué rápido pasa el tiempo. Otra vez estamos en la antesala de la Liguilla en México ansiosos por saber el nombre de los últimos invitados a la fiesta. Pero mientras unos celebran su pase, otros esperan un milagro para colarse y unos más ya se resignaron a esperar hasta el año que viene.

El morbo del momento es ver si en la lucha por el título hay otro clásico nacional. Los aficionados del Pachuca esperan ver a sus Tuzos refrendar la corona con ese fútbol vistoso que han desarrollado esta temporada. Están los Tigres, un equipo duro y mañoso que nadie quiere enfrentar.

Más abajo, todavía luchando por uno de los tres boletos disponibles aparecen León y Monterrey, dos realidades muy opuestas que se aferran a una última esperanza. Si los regios no se convierten en el último pasajero, será un fracaso por el plantel que tienen y porque hace apenas unos meses le pelearon la final a los Tuzos.

Nadie se explica lo que le pasó al equipo norteño, una de las nóminas más caras de la liga, con un estadio de primer mundo y un técnico capaz. El caso es que en este momento dependen de casi un milagro para salvar la temporada, si no, de seguro rodarán cabezas.

El equipo sorpresa es sin duda el Necaxa; aunque cuidado, porque una serie de combinaciones todavía lo podría dejar fuera. Pero pase lo que pase, los Rayos pueden caminar con la cara en alto y un poco más alejados del fétido olor del descenso.

Toluca y Pumas perdieron gas en las últimas fechas, pero tienen en sus manos la última palabra. Lo malo para los felinos es que su última carta se la juegan en casa de los Camoteros del Puebla.

Un caso aparte es el de Cruz Azul, la decepción del torneo por quinta vez consecutiva. Se viene la barredora en La Nopria y se dice que saldrán varios jugadores que no dieron el ancho, entre los que se mencionan a Joffre Guerrón y Víctor Vázquez. También se menciona que una comitiva viajará al Medio Oriente para hablar con Pedro Caixinha. O sea, otra marejada de cambios para terminar con una sequía que los está matando de sed. EC

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