La selección mexicana llega al torneo continental con el equipo B, donde al menos tratará de no repetir el ridículo de hace cuatro años

Más vale un pájaro en mano que un ciento volando. Los dueños del balón en México vieron más segura, más lucrativa y más cómoda la Copa Oro, que batallar contra selecciones más fuertes en Sudamérica donde, además, no están obligados a ganar nada.

Este jueves 11 de junio arranca la Copa América en Chile, donde el tricolor azteca quedó emparejado en el Grupo A junto al anfitrión, además de Ecuador y Bolivia. Si el equipo de Miguel Herrera fuera el estelar podría ser uno de los favoritos para avanzar en este sector, pero con el cuadro alternativo se anticipa una tarea complicada y se prevé que apenas le alcanzará para aguantar el bombardeo que se desatará apenas comiencen las hostilidades.

La selección chilena es favorita para llegar a la final y ganarla. En otros grupos aparecen gigantes con un arsenal de cuidado como Argentina, Brasil, Uruguay y Colombia, todos con aspiraciones finalistas y acostumbrados a este tipo de batallas. Pero de acuerdo a lo visto en los amistosos previos del Tri, rivales más flacos como Perú se le pueden indigestar al equipo B mexicano.

Más vale que Rafa Márquez esté al cien por ciento, que Chuy Corona o Talavera sean los de siempre en el arco, que Marco Fabián no sea una sombra que se esconda cuando tenga que alumbrar, que Raúl Jiménez despierte de su letargo y que el “Tecatito” Corona mantenga el ritmo que encontró con el Twente.

Pero México necesitará más que eso para siquiera pasar de la primera ronda y al menos superar el ridículo de hace cuatro años cuando terminó en el sótano del torneo, todo por llevar a un equipo alternativo.

Da la impresión que el equipo azteca no llega a competir, sino a sobrevivir en un campo de batalla que no conoce. Pero siempre existe una posibilidad, la cual está ahí, flotando, casi siempre dispuesta a decantarse por el mejor preparado, por el más fuerte, por el más atractivo; aunque a veces decide darle sus encantos al más feo y al menos indicado. Eso lo veremos cuando empiece a rodar el balón en el país andino. EC

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