La UNAM se transformó esta temporada y pasó de la mediocridad a la cima del fútbol mexicano. ¿Quién lo detendrá en la liguilla?

La temporada pasada Pumas llegó a estar en el sótano de la tabla general. Memo Vázquez tenía poco de haber regresado a su alma mater. Lo bueno es que la directiva le tuvo paciencia, porque en el Clausura 2015 el equipo terminó en el lugar número 13.

Hoy el equipo universitario es otro a pesar de que tuvo solo tres nuevas incorporaciones, las de Marcelo Alatorre, Fidel Martínez y Alejandro Castro. El cambio en el equipo felino se dio de forma paulatina, poco a poco, más en base a trabajo y paciencia que a causa de alguna pócima mágica. Se notó una nueva mentalidad, se vieron más atrevidos y sin ser resultadistas. La fórmula les funcionó.

Su frente de ataque fue demoledor. El argentino Ismael Sosa fue imparable. Eduardo Herrera fue certero como delantero punta y Matías Britos volvió a ser el que brillara con el León. Otro que fue clave en el armado del eje de ataque fue el ecuatoriano Fidel Martínez, un jugador exquisito que cumplió un torneo fantástico.

Memo Vázquez rescató al volante de contención Alejandro Castro, de fatídicos recuerdos con la Máquina Cementera. Hasta el “Hachita” Ludueña sacó a desempolvar su talento cuando entró de cambio. Sí, los del Pedregal fueron una atractiva sorpresa. Apenas perdieron un partido jugando en casa y se vieron sólidos cuando les tocó visitar complicadas plazas. Pero, ¿qué pasará en la liguilla y con la llamada maldición del superlíder? Ludueña y Memo Vázquez dijeron no sentir temor y señalaron que lo más importante es salir campeones… por octava vez en su historia.

Si los felinos logran superar su primera barrera contra el indeseado octavo lugar, que en este caso son los Tiburones Rojos del Veracruz, el envión anímico les serviría para aguantar la embestida de sus próximos rivales en turno.

Y están los otros. Toluca, León, Jaguares, Tigres, América, Puebla y Veracruz, en ese orden. Tigres se asoma como uno de los más peligrosos, sobre todo por el plantel tan vasto que tiene. Los Choriceros también lucen fuertes, pero suelen caerse en momentos decisivos. Las Águilas fueron de más a menos pero pueden derrrotar a cualquiera. León, Jaguares y Puebla llegan como el posible caballo negro de esta serie final. En una liguilla todo puede pasar, pero son los Pumas los que se perfilan como los señalados para llevarse todos los aplausos. EC

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