Las Águilas esperan rescatar el centenario de la mano del “Bigotón” La Volpe, aunque hay muchas dudas al respecto

La caballada estaba flaca. No había mucho de dónde escoger. Al final hubo sorpresa de todos modos. Ricardo La Volpe vino de atrás y le ganó la carrera a Rubén Omar Romano y otros que levantaron la mano para dirigir a las Águilas. Una medida desesperada, dicen muchos, tomada con esa urgencia de llegar al centenario con un líder en el banquillo del técnico.

El 12 de octubre el América cumple 100 años. No es cualquier cumpleaños, es uno muy especial que la directiva espera celebrar dignamente y de acuerdo a su prestigio, a su historia, a su alcurnia. Por eso la premura de encontrar un estratega y recoger los rescoldos que dejó la despedida de Nacho Ambriz.

Hay muchos “asegunes” en la llegada del “Bigotón”. En su larga carrera solo tiene un título ganado con el Atlante en 1993; ha salido de muchos equipos por malos resultados; ha tenido pleitos y diferencias con jugadores y directivos; el escándalo de la podóloga no se olvida; hace 20 años lo corrieron del mismo América por perder 5-0 contra las Chivas. A eso hay que sumarle sus peculiares métodos de motivar a sus jugadores: cábalas, esoterismo, rituales extraños. Todo un estuche de monerías.

Lo más importante es ver si el equipo gana y gusta. Esa es la filosofía del argentino, parar un esquema de 5-3-2, salir con pelota dominada desde el portero y apretar al rival para recuperar rápido el esférico. Material lo tiene. Experiencia también. Paciencia, quién sabe. La directiva espera ganar aunque sea un título en este año del centenario y si es el de Liga, mucho mejor, porque el de Copa no brilla tanto y el del Mundial de Clubes se ve muy distante.

El panorama no parece muy halagador. Los aficionados no quedaron muy contentos con La Volpe. Conocen sus antecedentes y sabe de qué pie cojea. Pero al final los resultados serán su juez, para reivindicarlo o para mandarlo de regreso por donde llegó. EC

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