Una escandalosa situación puso a México en la final de la Copa Oro y muchos se preguntan si todo estaba arreglado

A todos nos gusta ganar, pero cuando el triunfo llega precedido de una chapuza todo mérito se reduce a nada. El Barón Pierre de Coubertin, fundador de los Juegos Olímpicos modernos, pregonó el juego limpio desde el inicio de esta justa deportiva. Su lema era: “Lo esencial en la vida no es vencer, sino luchar bien”.

Lo que pasó en el partido de semifinales de la Copa Oro entre México y Panamá quedará como una mancha. Después del partido, la palabra corrupción se repetía una y otra vez; un juicio atizado por el lodoso asunto de la FIFA y sus componendas, y sus trampas, y sus sobornos, y sus robos.

Ahora México es señalado como el favorecido y el aprovechado porque no pudo definir la batalla con sus propias armas, sino que se sirvió de una maquinaria nefasta que a toda costa quería instalarlo en la final de un torneo paupérrimo, que además ha caído en lo ridículo. ¿Será cierto o solo se trata del resultado de una constante de malas decisiones por parte de los que imparten “justicia” en el terreno de juego?

Lo cierto es que la marcación del primer penal en contra de Panamá llegó precedida de la sospecha de que algo raro estaba por suceder, porque en el duelo anterior de México contra Costa Rica, pasó lo mismo. Un penal inexistente de último minuto dejó fuera a los ticos decretando una victoria agridulce para los aztecas.

Y ahí estaba Guardado, listo para ejecutar la pena máxima de un reo libre de culpa. ¿Usted qué hubiera hecho en lugar de Andrés? A esas alturas todos o casi todos tenían la certeza de que se trataba de una injusticia. Aunque el “fair play” se pasa por alto en muchas ocasiones, hay momentos y situaciones en que debería prevalecer. No sucedió. “El Principito” hizo su trabajo y con ello fortaleció el espíritu y la unidad del equipo panameño.

Si Guardado hubiera errado el tiro premeditadamente ahora sería el héroe y habría limpiado un poco la salpicada que se llevó todo el equipo. Le hubiera hecho honor al Barón de Coubertin de que se puede lograr ser el primero aunque no se consiga la medalla. ¿Usted qué cree? EC

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