Javier Hernández es el fichaje bomba del Leverkusen 04, donde buscará reinventarse a base de goles

Se acabó la banca, la inactividad, la ansiedad por saber si pisará la cancha. En el ManU Javier Hernández era un jugador de sobra, una moneda de cambio que en cualquier momento cambiaría de manos. En el Real Madrid era un emergente desechable, solo confiable cuando alguno de los titulares estaba cansado o lesionado.

Si quería minutos había que buscar en otro lado, un escalón más abajo, pero ni tanto. Tampoco era para que un jugador de su categoría bajara sus pretensiones a ras de suelo. Sus goles y su eficacia le dieron el colchón suficiente para mantener su valor como un delantero letal que otros no supieron aprovechar.

La Bundesliga será un bonito reto para el Chicharito. Allí donde Andrés Guardado pasó como un fantasma, Javier fue recibido con bombos y platillos. Parece que el Bayern Leverkusen lo piensa utilizar como fijo en el ataque vertiginoso que maneja. “Me siento importante y querido”, dijo el ariete en la rueda de prensa de su presentación.

El equipo de las aspirinas tiene por delante la liga local y la Champions, este último terreno conocido del mexicano donde ya ha marcado vistiendo de rojo o de blanco. En el cuadro teutón no hay galácticos, sino un conjunto de jugadores que se ponen el overol para ganarse el sueldo. Hernández encaja perfecto en este esquema. Su entrega dentro y fuera de la cancha es incuestionable, solo es cosa que le enciendan la mecha para que empiece a hacerse presente en la pizarra.

A sus 27 años su fichaje con el Leverkusen le cae como anillo al dedo. También la Selección Mexicana ganará con este movimiento, porque si Javier tiene continuidad llegará aceitadito para el duelo contra Estados Unidos y para el comienzo de la eliminatoria mundialista en noviembre.

Algunos lo puede ver como un retroceso en su carrera, pero ¿de qué le sirve estar en un equipo de élite si se la pasa la mayor parte del tiempo en la banca? Lo que cualquier goleador desea es tener contacto con el balón, enfrentar defensas, vencer porteros, gritar goles, y la falta de todo eso estaba matando al Chicharito. Parece que su calvario por fin ha terminado. EC

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