El delantero mexicano tendría ofertas para venir a la MLS, aunque también suena para vestirse de blaugrana

No ha sido una buena temporada para Carlos Vela. En ocho jornadas no ha marcado todavía y para colmo, la Real Sociedad navega en aguas bajas. El nativo de Cancún ha dicho que le gusta San Sebastián, pero ha dejado la puerta abierta para salir en cualquier momento. Ya lo están llamando desde afuera, ahora que todavía tiene cartel y la edad óptima. Se rumora que su salida del cuadro donostiarra es inminente y que podría ocurrir tan pronto como en el próximo mercado de invierno.

En el horizonte del mediapunta mexicano aparecen dos alternativas, una dulce como la miel y la otra amarga como el ajenjo, así lucen en su envoltura, quién sabe la que al final sea la mejor opción.

De acuerdo a una nota publicada en la revista deportiva española “Don Balón”, el Fútbol Club Barcelona estaría dispuesto a pagar 20 millones de euros por Vela. Hay una condición: llegaría en calidad de suplente. La otra oferta sería más lejana aunque más cerca de su querencia y como titular indiscutible. Podría recalar en la MLS. Dos equipos le tienen puesto el ojo al atacante, San José Earthquakes y Chicago Fire. El equipo de la ciudad de los vientos llevaría la delantera en las negociaciones.

“El Bombardero” tiene su futuro en sus manos. O cola de león o cabeza de ratón. Una cosa es cierta, si se decide por cruzar el charco su carta perdería valor. En la MLS sería una vela con la llama baja. Eso sí, tendría garantizada acción constante aunque en lo oscurito, sin que muchos lo notaran. Por otro lado, si es cierta la oferta del Barça y ésta llegara a concretarse, los reflectores seguirían sobre su persona, atentos cada semana para verlo en acción.

Vela ya se ganó un nombre en el fútbol español. Ha demostrado que puede ser un delantero solvente. Tiene regate y control de balón. Colocación y potencia en los disparos. Remata bien por arriba y por abajo, y en el mano a mano resuelve con frialdad. Y si no es con el club catalán, Vela tiene talento de sobra para probar suerte en otro equipo importante del viejo continente. Pero él tiene la última palabra. EC

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