A partir del 6 de marzo se pone en marcha el mundial de béisbol. Las finales serán en el estadio de los Dodgers de Los Ángeles 

El mundial de béisbol nació en el 2006, pero es a partir del 2013 que al ganador se le reconoce como campeón del mundo luego de algunos cambios en su formato. El más reciente campeón es la selección de la República Dominicana. El subcampeón fue otro conjunto caribeño: Puerto Rico. Las dos cunas de grandes peloteros que le dan más brillo a la liga de EEUU.

La segunda edición está en puerta apenas recién terminada la Serie del Caribe, donde el equipo representativo de la Isla del Encanto se llevó la estafeta ganadora. Los equipos de América Latina aparecen como serios candidatos de llegar a las finales. Venezuela, Cuba y México tienen equipos de calidad para hacer ruido.

Con más de 60 peloteros de Grandes Ligas, el certamen tiene un atractivo especial: ver si EEUU, un equipo plagado de estrellas, puede lograr su primera final. En su grupo, el C, solo los dominicanos espantan con su conocido poderío. La sede es en Miami, donde los de Quisqueya tendrán bastante apoyo de la fanaticada.

Por su parte, los boricuas comparten el grupo D con México, Venezuela e Italia. El llamado “grupo de la muerte”. La sede será el estadio de los Charros de Jalisco, en la perla de occidente mexicana, donde el tricolor intentará hacerse fuerte con su temida escuadra de pitcheo, que en su mayoría destaca en varios equipos de la Gran Carpa.

Los grupos A y B están del otro lado del mundo: uno se jugará en Tokio y el otro en Seúl. Los equipos asiáticos son de cuidado. Japón ya tiene una estrella de campeón antes de que se jugara el torneo en el formato actual. Taipéi y Corea del Sur saben su negocio. Hasta allá mandaron a Cuba para medir fuerzas.

Las semifinales y la final las tendremos más cerca. El estadio de los Dodgers de Los Ángeles fue el elegido. Si México llega a estas instancias contará con el apoyo de toda la comunidad azteca avecindada en esta región. La fiebre del béisbol al máximo. Hay que vivirlo y disfrutarlo porque no se repetirá sino hasta dentro de cuatro años. EC 

Compartir

Más artículos de interes