El combate pactado entre Mayweather y McGregor confirma que hay una crisis severa en el deporte de los puños

El anuncio de un combate entre Floyd Mayweather y el irlandés Conor McGregor es como para jalarse los pelos. Uno no sabe si reír o llorar. ¿Dónde quedó el boxeo tradicional? Ya hace tiempo que está agonizando.

Millones se chutaron la dizque pelea entre “El Canelo” y “El Júnior”. Fiasco total. Todos sabíamos lo que iba a pasar, pero no nos quitamos la venda de los ojos esperando que nuestras sospechas solo fueran producto de la imaginación y porque nos metieron hasta en la sopa que el “hijo de la leyenda” le daría batalla al tapatío. Pero los antecedentes pesaban como una losa.

A los que nos gusta el boxeo tradicional nos revienta que el deporte se haya desvirtuado de esta manera. Ya no lo venden como una competencia, sino como un espectáculo. No les importa si los oponentes son de pesos completamente diferentes o si sacan a una gloria del retiro para ponerlo como carne de cañón con tal de sacar dinero. Y ahora esto, un boxeador de 40 años (el mejor del mundo, dicen unos) contra un exponente de las artes marciales mixtas. ¿De veras?

¿Qué pasó con las peleas entre un determinado campeón y un retador oficial? Pues que no dan el dinero suficiente para satisfacer el voraz apetito de una industria que dejó lo deportivo de lado. Promueven al que está de moda, del que habla la gente, al que vocifera, al que insulta. Pero adivinen qué. Allí estarán millones de personas comprando su boleto o su derecho de ver la pelea por televisión.

Al menos Saúl “El Canelo” Álvarez tendrá una oportunidad para quitarse esa manchita de su conciencia. En septiembre ya le dio el sí al mejor del mundo en su división, el kazajo Gennady Golovkin. Esto será como una bocanada de aire puro en este ambiente tan viciado que está ahogando al boxeo. EC

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