Saúl Álvarez tratará de convencer a los escépticos de que puede ser el nuevo ídolo de México

El último combate de Floyd Mayweather Jr. se vendió como pan caliente, esperando que ahora sí el multicampeón diera más espectáculo. Nada cambió. Contra Andre Berto se llevó otro aburrido triunfo por decisión.

Los que quieren ver acción de verdad tienen que ver la pelea del próximo 21 de noviembre en el Mandalay Bay de Las Vegas. El boricua Miguel Angel Cotto arriesga su corona de peso medio del CMB ante el mexicano Saúl “El Canelo” Álvarez.

Cotto está al borde del retiro. Pero a sus 35 años todavía inspira respeto. Nada de escándalos, nada de excesos y nada de andar insultando y provocando a sus rivales antes de las peleas, como lo hicieron en su momento otros grandes compatriotas suyos, como Wilfredo Gómez y Héctor “Macho” Camacho.

Miguel Ángel no es de los que recula arriba del ensogado. Es inteligente, tiene una técnica depurada y una resistencia que lo han mantenido como una de las grandes figuras del boxeo internacional. Por ahí también se asoma un detalle importante: su hermano mayor, José Miguel, cayó víctima de los puños de El Canelo en el 2010. Es hora de saldar cuentas.

Del otro lado dicen que el mexicano es favorito. A Saúl le atribuyen la juventud como su ventaja principal. El de Jalisco tiene diez años menos que el boricua, aunque con casi el mismo número de combates profesionales. Sin embargo, sus críticos opinan que lo inflaron, que su buen porte y carisma ayudaron a venderlo mejor. Quién sabe. Lo cierto es que en su combate contra Mayweather, dio su peor demostración. Se vio verde y extraviado ante el costal de mañas que es el “Money Man”. Pero fuera de eso ha tenido una sólida carrera.

Después de tres peleas sin transcendencia, Álvarez quiere lavar su imagen y qué mejor que hacerlo con el isleño. “Estoy preparado para ganar y estoy confiado en vencer a Cotto”, dijo. Los entendidos comentan que tiene que presionar desde el principio, taparle las salidas al boricua, no cederle terreno en los primeros rounds y aprovechar su poder de puños. Se dice fácil.

Una victoria de El Canelo sería su consagración. El convencimiento definitivo de las masas, especialmente de los mexicanos que están en busca de un nuevo ídolo. EC

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