Partidos apretados, con mucha marca y con apenas destellos de talento es lo que ha dejado hasta ahora el arranque de la Copa América

El 2-0 de Colombia sobre Estados Unidos parece hasta ahora como el duelo más liviano en cuanto a intensidad y pierna fuerte. En los demás ha resaltado el juego ríspido provocado por el sistema de tratar de anular al rival en la media cancha.

Desde el Costra Rica-Paraguay hasta el de México-Uruguay se han visto partidos trabados donde se impone la ley del más fuerte, aunque aclaro que sin llegar a la “mala leche”.

De entre todos estos primeros encuentros la ventaja para los que ganaron ha sido mínima y obtenida con sangre, sudor y lágrimas; si no pregúntenle a los peruanos, que salieron apaleados por los gigantes de Haití pero que gracias a un soberbio gol de Paolo Guerrero sacaron las castañas del fuego para hacerse de los tres puntos en disputa.

Los ticos y los paraguayos dividieron cates a diestra y siniestra pero sin hacerse daño en el marco. Parece prevalecer en varios sistemas un parado de 4-4-1-1, lo que da como resultado un empelotamiento en el ombligo del campo que termina convirtiéndose en un campo de batalla. Lo mismo pasó entre venezolanos y jamaicanos, empujones, faltas y zancadillas, y al final un solitario gol que le dio a la vinotinto un triunfo sufrido más de la cuenta.

México consiguió una victoria con dos goles de diferencia sobre Uruguay, pero el triunfo se lo llevó a cinco minutos del final y ya cuando habían dos expulsados del terreno de juego. Aquí estuvo pareja la cosa en cuanto a dureza y cuando se trataba de darle buen trato al balón, los aztecas estuvieron más finos que los charrúas.

Lo bueno de todo esto es que la gente ha respondido con buenas entradas en donde ha llegado la Copa América, siempre deseosa de ver más acción con el balón y no con la bola del tobillo del contrario. Se espera que con el correr del torneo mejore el espectáculo y lleguen más goles, aunque esto sería mucho pedir porque conforme se llega más lejos el asunto se va haciendo más cerrado, porque nadie quiere perder a un solo partido cuando se asomen las fases de eliminación. EC

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