La Selección Mexicana llega como una de las favoritas para ganar esta edición especial de la Copa América

Pepe Penales. Los Angeles

Hace menos de un año, justo en la celebración estadounidense del 4 de Julio, Chile redondeaba con el título una edición más de la Copa América al derrotar a su similar de Argentina en tiros desde el punto penal. La Roja estaba en casa y supo aprovechar esa ventaja para poner en la vitrina su primer trofeo de campeón.

Por allí pasó, con mucha más pena que gloria, el representativo mexicano. Bajo el timón de Miguel Herrera, el Tri fue condenado al sótano del olvido en su grupo al registrar dos empates y una derrota. Y adiós al certamen.

Se pagó muy caro el desdén de haber enviado a Chile a un equipo endeble y sin categoría compuesto por una mayoría de elementos que jugaban en la liga local, solo apuntalado por tres refuerzos “europeos” que fueron el “Tecatito” Corona, Rafa Márquez y Raúl Jiménez.

Para esta edición especial llamada Copa América Centenario, México no quiere dejar cabos sueltos. Sabe que tiene la gloria al alcance de la mano, que su pecado del torneo anterior lo puede expiar en la celebración de los 100 años de una justa que ya no le es ni tan ajena ni tan distante, que la mayoría de sus actuales elementos pasan por un momento redentor y superlativo, que cuenta con una estupenda y esperanzadora combinación de juventud y experiencia, y que están en su segunda casa. Si no es ahora, entonces cuándo.

Algunos todavía se cuestionan la celebración en Estados Unidos del centenario de un torneo netamente sudamericano. Óscar Washington Tabárez, técnico de los charrúas, dijo que no la considera como una verdadera Copa América por la presencia de seis selecciones que no son de la Conmebol. A Juan Carlos Osorio eso no le importa. Quiere ganarla y tiene argumentos para hacerlo.

“México está en condiciones de competir de igual a igual, y espera dar un salto de calidad”, comentó el estratega en una conferencia de prensa.

Estos dos abren las acciones del grupo C cuando midan fuerzas el domingo 5 de junio en Phoenix. El eterno invitado contra el máximo campeón del torneo en el desierto sofocante de Arizona. Uruguay va con los mismos de siempre y con la garra por delante, y con los goles del pichichi Luis Suárez. Hay antecedentes recientes. En la última Copa del Mundo y en la pasada Copa América La Celeste se llevó el triunfo en ambas ocasiones. Hay sed de venganza.

Los aztecas pueden cobrar dividendos en sus dos duelos posteriores. Tienen en la papeleta a Jamaica el 9 de junio en el Rose Bowl, de Pasadena, y cuatro días después contra los rescoldos de una triste Venezuela que llega herida, no tanto por su situación político-social, sino por su caminar en la eliminatoria rumbo al mundial ruso, donde no ven una. Los Reggae Boyz son más complicados, pero solo en músculo y pierna fuerte. Han subido sus calificaciones, pero todavía están lejos de los monstruos de la Concacaf.

México tendrá el apoyo de su gente. Eso hay que tenerlo en cuenta. El público no juega, pero alienta, empuja, exige y aprieta. Y acá abundan los mexicanos deseosos de que su selección consiga algo de una buena vez. Dos veces el equipo ha llegado a la final y se ha quedado apenas a un paso de lograr la hazaña. Ahora, en la fiesta del centenario parece ser el festejado en esta su décima aparición como invitado.

En lo que importa, en el tema futbolístico, el Tri debe ser considerado como un serio candidato al título. Osorio tiene a la orden a jugadores consagrados y a otros que son como un remanso de agua fresca. La portería nunca ha sido un problema. Además de Corona y Talavera, Memo Ochoa está confirmado para jugar el torneo. En la zaga la única duda sería la ya añeja experiencia de Rafa Márquez. De la zona media hacia adelante parece que habrá velocidad y cordura al mismo tiempo. En la zona medular aparecen Andrés Guardado, Héctor Herrera, Jesús Dueñas y el “Gullit” Peña. Arriba fueron convocados el “Chucky” Lozano, el “Tecatito” Corona, Javier Aquino, Jürgen Damm, el “Chicharito” y su poder goleador, junto al repunte del campeón “portugués” Raúl Jiménez y la regularidad y oportunismo del “Cepillo” Peralta.

Ojo. Después de la primera ronda es donde se verá si el combinado azteca tiene pasta de campeón. Si como se supone aprueba el examen de la primera fase, entonces se le aparece en el horizonte o Argentina o Chile, los que supuestamente se harán con un lugar en la segunda etapa. La tarea no es sencilla, pero nunca antes México había tenido tantas ventajas para competir en una Copa América que esta vez sí tomó en cuenta a los de más arriba del continente, y que al menos por esta vez, sacaron a los del sur de su zona de confort. EC

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