El ayuntamiento de la ciudad votó a favor de crear una ordenanza que permitirá a los vendedores ambulantes trabajar sin temor a ser multados o arrestados

Algunas cifran indican que en las calles de Los Ángeles hay alrededor de 20,000 vendedores ambulantes; otras dicen que son más de 50,000. Lo cierto es que la inmensa mayoría de ellos está compuesta por inmigrantes indocumentados que salen a las calles a vender productos tan variados como fruta picada, ropa, comida, flores y botanas de todo tipo. Salen a ganarse el pan de cada día pero con el constante temor de ser detenidos por la policía que, en muchas ocasiones, les confisca su mercancía y les da un citatorio para ir a la corte por haber cometido un delito.

Ese temor pasará a la historia. Hace unos días el ayuntamiento de la ciudad votó a favor de crear un mandato para descriminalizar las ventas callejeras en su demarcación, una medida que puso fin a una disputa que duró varios años.

El motivo de la nueva ordenanza tiene que ver con la nueva política de inmigración del presidente Trump y para proteger de una posible deportación a los vendedores ambulantes, ya que de esta manera no se les aplicaría ningún cargo de delito menor por vender en la calle.

Uno de los más felices por el anuncio de la legalización de las ventas callejeras es el concejal José Huízar, uno de los principales impulsores de esta medida desde hace mucho tiempo. “No podemos continuar con un sistema no regulado que penalice a los trabajadores, mayormente inmigrantes, expuestos a que les den cargos menores, particularmente en el actual ambiente político”, dijo el edil en una nota publicada en el diario La Opinión.

El efecto de la medida entrará en vigor tan pronto el alcalde Eric Garcetti estampe su firma, algo que podría ocurrir en los próximos días. El plan para regularizar las ventas callejeras incluye la otorgación de permisos a los vendedores ambulantes, a cambio de una tarifa; pero el monto de ésta, así como estructura final de este plan estarán listos en dos o tres meses.

La nueva ordenanza es considerada como una gran victoria para los inmigrantes indocumentados que se dedican al ambulantaje, ya que de esta manera podrán salir de las sombras y trabajar sin temor a ser arrestados y pagar fuertes multas o lo que es peor, con el miedo justificado de que los deporten. EC

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